martes, 12 de octubre de 2010

Compra una filosofía para sí mismo y la enhebra en su camisa, cada tanto algún pelo escapa entre los botones o escurre su lengua y no es de extrañar: Quien piense, quien siente, huele, contemple, suspire y maldice solo lo hará por el placer propio que todo aquello le genere. La premisa es en verdad sencilla: Es facil comprar una filosofía y apropiársela, mientras el muerto no se haga oler. Y nos querrán vender el amor, cuando quizas haya otra persona que te de gratis todo el amor que vos quieras. La seducción es un juego pero no es amor. No le hacen falta tantas palabras, tan medidas y cuidadosamente dichas (o no) a aquel sentimiento revoltoso e inoportuno que le basta con una mirada, una voz, un brillo o una sonrisa. No sus palabras, sino la voz misma. ¿Será su tonalidad? ¿Su suavidad? ¿Como se oye atrapada en un suspiro? Nosotros no lo sabemos, solo sabemos que esa voz nos entra por los oídos y sale por nuestros poros, hormiguea nuestro cuello ¿Y para qué querriamos saberlo? ¿A quién le interesa si la ciencia o la antropología pueden explicar el amor? Es mas bello disfrutar del amor. De su misterio y de sus mieles.

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