sábado, 26 de junio de 2010

Tengo confesiones de amor sincero en mi mente, pero no a quien he de confesarlas. Cada tanto si hago letra alguien simula quererme por una hora o dos, o unos días quizás, o unas semanas o meses tal vez. Por estos lados nunca llegó el sol y mi piel empalidece, mis ojos no se cansan de buscar, siguen inquietos como hace dieciocho años atrás, estoy contento quizás nunca envejezcan mis esperanzas, por mas que mi piel siga empalideciendo, por mas que en una hora o dos esté hablando solo, nuevamente.

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